Avisar de contenido inadecuado

El fin de las raices que arden como el fuego

{
}

Se terminó el suelo que me vio nacer

la casa de La Reina fue vendida

con ella vendieron raices que me vinculaban a una infancia tranquila al lado de mi abuela

hoy pálida

y descansando en paz al interior de una tumba del Cementerio General

que compró el bisabuelo

Carlos Madariaga Martínez

Quien fue esposo

de Juliette Lasnier Carré

que viajó a Chile con su familia

desde Les Rosiers Sur Loiré

(se pronuncia Le Gosieg sug Luá)

los amigos que me conocieron en esa casa

caminando por esas calles

sólo ellos pueden vislumbrar en parte el dolor indescriptible que hoy me agrede

sé que voy a superarlo

más allá de las casas

las imágenes del pasado

los signos de la infancia

las angustias de una adolescencia en que el afecto de los amigos de ese barrio fue

fundamental para calmar dolores del alma que eran como olas del mar

gracias Andrés aunque peleamos cuando eramos niños

gracias señora Nelly por saludarme con una sonrisa cada mañana

gracias Ramón por escuchar a mi abuela que en paz descanse antes del fatídico 1986

 gracias Mauricio Reyes por explicarme matemáticas

 Claudio Jara, amigo del alma

Jessica, amiga de la infancia más remota, hoy, esposa de Claudio

el llanto es inevitable

y silencioso

y doloroso

porque es seco de lágrimas pero persistente.

Sanará en su momento.

Quedan miles de calles por caminar.

Lejos...

lejos del parrón de uvas del abuelo...

lejos...

 

{
}
{
}

Comentarios El fin de las raices que arden como el fuego

Ya que estaba aqui, aproveche de girar un poco...

Pucha... aunque yo he dejado solo casas arrendadas que han marcado otros tiempos, y me he movido mientras ellas quedan intactas, una parte de mi corazon (que no es la misma de mi cabeza y mi bolsillo que dice que jamas me comprare una casa)... piensa que esa, la de Pio Nono con Antonia Lopez de Bello, 4° piso, sol poniente, paredes amarillas y violeta... deberia ser mia...

Es verdad que no se puede vivir de nostalgia, pero es fuerte ver tu casa, tu espacio, tu historia, convertida en un supermercado o, en el mejor de los casos, un banco!... esa "modernidad" de mierda... aunque atrasado te mando un abrazo ayudandote a sentir.
Andrea Andrea 24/08/2007 a las 11:28

Deja tu comentario El fin de las raices que arden como el fuego

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre